La fascinación por los números

Jorge Luis González Alanís
Lic. Matemáticas, UNAM, 2008
+
-

En casi todos los cursos, y en prácticamente casi todos los temas, se puede introducir el contexto histórico y cultural que produjo el desarrollo de las ideas matemáticas. Referirse a la motivación que llevó a la consideración del problema tratado y su solución es, sin duda, más enriquecedor al considerar temas con un amplio contexto histórico y cultural. Como ejemplos simples podemos pensar en el desarrollo de la trigonometría y las proyecciones esféricas asociadas a la cartografía; la geometría proyectiva asociada a la perspectiva o incluso la mística numérica.

A modo de ilustración, al abarcar el bloque de números del currículum, en el curso de álgebra, podríamos hacer algo como lo siguiente. En las culturas antiguas era común atribuir un sentido místico a las cifras. Según Pitágoras, filósofo y matemático griego del siglo VI a. C., todo se reducía a patrones numéricos. Para los pitagóricos, los números suministraban un modelo conceptual del universo donde las cantidades y figuras determinaban las formas de todos los objetos. Inicialmente consideraban a los números como entidades geométricas, físicas y aritméticas compuestos de partículas o puntos unidad. Disponían tales puntos a modo de vértices de diversas figuras geométricas, refiriéndose a ellas con el nombre de números triangulares, cuadrados, etc. Así pues, para los pitagóricos, los números poseían no sólo un tamaño cuantitativo sino, además, una figura geométrica, siendo en este sentido en el que consideraban que los números eran las formas e imágenes de los objetos naturales (véase: Fig. 1). Se dice que Filolao de Tarento (fl. ca. 430 a. C.), entusiasmado con estas ideas y que propagó las opiniones de los pitagóricos, mantenía que: ‘Todas las cosas que pueden ser conocidas tienen número; pues no es posible que sin número algo pueda ser concebido o conocido’. ¿No era posible, entonces que las relaciones matemáticas constituyeran un elemento esencial de todo lo material?

DE PITAGORAS A LA PSEUDOCIENCIA

Además de ser prácticos, los números poseen un aura de misterio en virtud de su carácter abstracto, el cual nos impide percibirlos por la vista, el tacto o algún otro sentido. A modo de ilustración, las manzanas se caracterizan por su color, textura, tamaño, forma, aroma y sabor, lo que nos permite diferenciarlas de los limones, las pelotas u otros objetos. Pero no ocurre igual con los números. Así, entre una docena de artículos y otra, tal vez no haya nada más en común que el hecho de contener doce unidades. De modo que comprender el significado de las cifras —por ejemplo, la diferencia entre 11 y 12— implica captar una idea muy abstracta, y es ahí donde entra en juego la mística de los números.

Pitágoras creó una especie de religión basada en los números. Creía que no sólo eran un instrumento de enumeración, sino que también eran amigables, perfectos, sagrados o malignos. Y ya desde esos tiempos se ha recurrido a los números para predecir el futuro, interpretar los sueños, etc. Hallamos adeptos a tales métodos en la cultura griega, el islam y la cristiandad. En el judaísmo, los cabalistas utilizaban un sistema numerológico denominado gematría, en el que atribuían un valor numérico a cada una de las veintidós letras de su alfabeto y decían que por este medio encontraban mensajes ocultos en las Escrituras Hebreas.
La numerología moderna es parecida. El especialista suele tomar como punto de partida el nombre y la fecha de nacimiento de una persona. Tras asignar el valor numérico correspondiente a cada letra del nombre, suma las cifras, junto con los del día y mes del nacimiento, para establecer los números clave del individuo. Luego les atribuye un sentido especial, y de este modo realiza lo que considera una descripción completa, que incluye detalles como su personalidad, deseos inconscientes y el destino que le espera.

numeros-poligonales

FIGURA 1. Contenida en: Pedro Miguel González Urbaneja. Pitágoras, El filósofo del número. España: Nivola 2001 página 113.

 

pythagoras-1

IMAGEN 1. Los pitagóricos vivieron imbuidos de un eferveciente entusiasmo místico hacia los números, de ahí que la doctrina pitagórica llamada misticismo numérico, pretendía atribuir a los números no sólo un carácter sagrado sino también una realidad sustancial descriptiva tanto de los aspectos cualitativos como de los aspectos físicos de las cosas. En este sentido, los pitagóricos bien podrían haber acuñado la frase que hizo célebre Galileo: “La naturaleza está escrita con caracteres matemáticos”

La numerología, práctica que concede un significado especial a las cifras, así como a sus combinaciones y sumas, goza de amplia difusión en África, Asía y América. ¿A qué obedece su atractivo? La descodificación de las letras del alfabeto que componen los nombres —una característica popular de la numerología— ‘ofrece información exacta sobre la personalidad, el carácter y los defectos y virtudes’.

¿Encierran las cifras un sentido oculto? ‘¡Seguro que sí!’, exclamarían algunos, señalando tal vez a un interesante ejemplo: Los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001. Cabe destacar que el número once se considera un número maestro en numerología. Diversos aspectos relacionados con aquellos ataques que apuntan a dicho número maestro se ilustran en la siguiente tabla:

La tragedia ocurrió el día 11 del mes 9: 1 + 1 + 9 = 11
El avión que impactó contra la torre norte era el vuelo 11
En aquel vuelo habían 92 personas a bordo. 9 + 2 = 11
El avión que impactó contra la torre sur llevaba 65 pasajeros: 6 + 5 = 11
El perfil de las Torres Gemelas evoca él numero 11
La expresión inglesa ‘New York City’ consta de 11 letras.

En vista de lo anterior, y a pesar de ser la numerología una pseudociencia, muchos dirán que los números sí influyen en su vida. El atractivo de esta técnica tal vez resida en la aparente exactitud de su análisis. Pero, ¿habrá motivos para poner en duda sus afirmaciones? ¿Resiste la numerología el examen de la ciencia y la razón?.

Un obstáculo que no logran vencer los numerólgos es la existencia de distintos calendarios en diversas culturas. Por ejemplo, ¿qué sucede si alguien vive en una región donde se usa un calendario diferente, como el chino? Tomemos como muestra la fecha: 11 de Septiembre de 2001. En el calendario chino corresponde al día 24 del mes séptimo del año 18 del ciclo 78; en el juliano, al 29 de Agosto de 2001; en el musulmán, al 22 de yumada segundo de 1422, y en el hebreo, al 23 de Elul de 5761. ¿Cómo va a tener importancia numérica una fecha que adopta formas tan diferentes?

Otro factor a considerar es que cada idioma suele escribir los nombres de una manera particular. Así, el valor numerológico de las letras del nombre inglés John es 2, mientras que el de su correspondencia en español, Juan, es 1.
Una cosa es admitir que muchos aspectos del cosmos se explican con fórmulas matemáticas, verificables y demostrables, y otra muy distinta afirmar que se predestinó el nombre de cada persona para hacerlo coincidir con la fecha de nacimiento y ligarlo a ciertos números con el fin de determinar su destino.

haman

La conclusión es evidente: Creer que las interpretaciones numerológicas son exactas, cuando en realidad se basan en factores tan variables como el calendario y el idioma, es llevar la credibilidad a los limites de lo absurdo. Pero, ¿no aciertan los numerólogos a veces en sus predicciones? ¿A qué obedece este hecho? En algunos casos tal vez sea por pura coincidencia, y en otros, porque se emplea un lenguaje ambiguo aplicable a varios sucesos. Con todo, conviene plantearse una posibilidad más peligrosa. ¿Es la numerología un arte adivinatoria?
Aunque la Biblia no mencione el término numerología, refiere lo que hizo Hamán (Amán) el amelaquita cuando conspiró para exterminar a los judíos de Persia del siglo V a. C.: “Se echaron suertes en presencia de Amán para fijar el dia y el mes en que convenía llevar a cabo su plan, y salió el día trece del mes doce, o sea el mes de Adar” (Ester 3:7, 13).

piposter

En la antigüedad echar suertes era un modo legítimo de zanjar disputas. El método de echar suertes consistía en poner objetos pequeños (como guijarros o trocitos de madera) en los pliegues de la ropa o en un recipiente, agitarlos y sacar uno para saber quién era elegido. Pero Hamán utilizó este método para la adivinación, práctica que La Biblia relaciona con el espiritismo (Deuteronomio 18: 10-12).

La numerología carece de base científica, no resiste el examen a la luz de la razón. Sin embargo, esto no impidió que las matemáticas y esta pseudociencia se mezclaran para dar forma a una película que tiene al espectador al borde la locura: ∏, El Orden del caos.

Iniciar Sesión
Nombre de Usuario:
Contraseña:
Entrar
Registrate
Nombre de Usuario:
Correo Electrónico:
Contraseña:
Repita Contraseña:
Registrate